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¿Veneno o jarabe de maíz de alta fructosa?

octubre 1, 2012

¿Cómo traducirías “high fructuse corn syrup”?, pregunto por la redacción. “Veneno”, dice el primero en contestar con énfasis. Contundente y certero. Al fin y al cabo se trata de la sustancia viscosa que llevan años usando los fabricantes de ketchup —Heinz, Hunt’s y compañía— para engordar al personal con nocturnidad y alevosía, convirtiendo a Estados Unidos en la nación obesa por antonomasia.

Por eso será una batalla poco habitual en tribunales, la que libren los azucareros contra los fabricantes de ese llamado veneno, el jarabe de maíz de alta fructosa, la sustancia que se usa para endulzar productos como el citado ketchup, la Coca-Cola, el pan, los cereales y hasta los yogures en Estados Unidos.

La fabricantes del llamado HFCS, por sus siglas en inglés, quieren que su producto, de consumo masivo desde que en los años 80 se disparara el precio del azúcar tradicional, pase a llamarse azúcar de maíz, algo que los productores de caña de azúcar consideran un engaño al consumidor, además de un robo de identidad en toda la regla.

En juego hay miles de millones de dólares. Al fin y al cabo, cada estadounidense consume de media 17.1 kilos de esta sustancia endulcorante, una barbaridad pero menos que los 32,4 kilos que se metían entre pecho y espalda en 2002, a punta de hamburguesas con ketchup, las patatas fritas bañadas en aceite de maíz y la Coca-Cola para endulzar el combo.

El proceso judicial acaba de comenzar en Los Angeles, una historia curiosa con muchas cuestiones morales y nutircionales de fondo, en medio de una crisis cada vez más acentuada por la penosa dieta de los estadounidenses. Muchos, como Morgan Spurlock y su documental “Super Size Me” sobre la feroz dieta de McDonald’s para engordar a la parroquia, lo pusieron sobre la mesa a través de la gran pantalla, y ahora, con el litigio en marcha, ha vuelto a surgir la necesidad de lograr una dieta mucho más balanceada.

Serán pocos —sin intereses de por medio, claro está— lo que estén a favor del jarabe de maíz. Con suerte, los azucareros ganarán la batalla y la opción barata que ha permitido a imperios como Coca-cola y Pepsi mantener sus botellas de dos litros a precios irrisorios, seguirá llamándose por su nombre. Suerte tienen de que no lo llamen veneno.

Fuente: ElMundo.es

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