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Cientos de ‘traders’ de Wall Street invierten siguiendo la astrología

septiembre 30, 2012

LA MAYORÍA DE ELLOS LO OCULTA

Cientos de 'traders' de Wall Street  invierten siguiendo la astrología

A todos nos gustaría considerar el parqué de Wall Street como el lugar donde los traders intentan obtener los mejores beneficios a través de la utilización de los criterios más racionales, objetivos y fiables posibles; especialmente aún más después de que el colapso financiero pusiese en tela de juicio alguno de sus métodos. En teoría, los avances tecnológicos y estadísticos deberían permitir tomar decisiones de manera mucho más acertada que confiando en el instinto o en un pálpito inesperado. El común de los mortales piensa, por lo tanto, que todos los movimientos obedecen a un plan de largo alcance, configurado de antemano y producto de horas de estudio. Al fin y al cabo, las cantidades de dinero que se mueven son tan cuantiosas que toda precaución es poca.

Por esta misma razón, la noticia que está siendo la comidilla esta semana en los medios financieros americanos resulta especialmente impactante: según la página de noticias financieras Marketplace, más de 300 traders se encuentran suscritos a una newsletter que ofrece información astrológica sobre los próximos movimientos del mercado bursátil. Podría pensarse que no se trata más que de un capricho para pasar los ratos muertos entre compra y venta de acciones, si no fuese porque dicha suscripción cuesta la friolera de alrededor de 237 dólares al año que, aunque para determinados bolsillos no supone demasiado, no es la clase de gasto que uno realiza de manera ociosa. Karen Starich es la principal responsable del negocio, ya que asegura que en un mercado donde la más mínima información puede marcar la diferencia, todos sus clientes quieren ser capaces de conocer el futuro.

No se trata de la única publicación de este tipo que existe: según se ha publicado en diferentes medios, Arch Crawford es el encargado de realizar otra de estas newsletters, Crawford Perspectives, con una difusión aún mayor que la de Starich: el número de sus suscriptores es cercano a 2.000. Crawford trabajó en Merrill Lynch como analista antes de dedicarse a la observación de los cielos, algo que le mantiene ocupado desde 1977.

“Saturno está alineado con Neptuno: bancarrota seguro”

En el artículo que ha prendido la mecha, la consejera financiero-astrológica Karen Starich asegura que sus clientes son fieles lectores de su publicación, y que confían plenamente en sus previsiones. Entre algunas de las pintorescas afirmaciones que realiza Starich se encuentra que “si Saturno está alineada con Neptuno, significa ‘bancarrota’”. La explicación aducida es que Neptuno representa al dinero y Saturno, en dicha posición, representa restricción. Además, añade, hay que ser particularmente cuidadosos cuando Mercurio se encuentra en retroceso, el peor momento para invertir del año. Una lectura celeste, en definitiva, un tanto discutible.

Y que, sin embargo, encuentra pábulo entre miles de expertos financieros. Que, sin embargo, no quieren que se conozca que leen este tipo de publicaciones, por lo que, en algunos casos, señala Starich, solicitan que la información se les sea entregada en “envoltorios de papel marrón”. ¿Vergüenza o producto del deseo de no dar a conocer sus armas secretas al enemigo?

Un conocimiento ancestral

No es complicado encontrar en internet rastros de estas empresas que, al contrario de lo que cabría esperar, no intentan presentarse con una pátina de misterio y oscurantismo, sino que les gusta difundir sus servicios de la manera más divulgativa posible. Una simple búsqueda en la red permite obtener un buen puñado de ejemplos: se trata, la mayor parte de las veces, de páginas de anticuado diseño y discutible retórica, aunque en otras ocasiones mantengan la apariencia de una fiable consultora. En una de ellas, se asegura que lo más fiable para obtener el éxito es cruzar los datos objetivos del mercado con una interpretación adecuada de las estrellas.

En otra, se recuerda que lo importante es la manera en que los astros influyen en el ánimo de las personas, que al fin y al cabo son las que toman las decisiones en los mercados. Se citan los casos de W.D. Gann y George Bayer como los de dos exitosos traders cuyas ideas se basaban en la astrología financiera. El primero fue un pionero en el campo de los estudios de mercado, que en su caso, se basaban en la geometría, la astronomía y las matemáticas antiguas. Profundamente religioso, Gann publicó uno de los libros referencia durante los años treinta en lo referente a la investigación de los mercados, The Basis of my Forecasting Method (es decir, “La base de mi método de previsión”), al que siguieron otras obras como How to Make Profits in Commodities.

En realidad, y aunque Gann creyese en un alto grado en la astronomía, se trata de un método mucho más complejo de lo que los defensores de la influencia de los astros, dedicados a la interpretación del oráculo, quieren creer. Aunque sí coinciden en algo: en la visión circular de los procesos del mercado, gobernados por leyes de comportamiento. Aunque sería imposible reproducir su teoría completa en este espacio, para Gann cada tendencia del mercado tiene unos “ángulos” determinados que conforman el ciclo completo, y que tienden a equilibrarse después de determinadas y previsibles fluctuaciones. La leyenda envuelve a este personaje, del que se dice previó la crisis del 29 un año antes de que ocurriera y que era capaz de obtener beneficios de un 1.000% en la venta de sus acciones.

El comportamiento de lunes a viernes

George Bayer, por su parte, es considerado el padre de la astrología financiera. Contemporáneo de Gann, se basaba también en un alto grado en la Biblia (uno de sus libros se llamaba, precisamente, Bible Interpretation) y también empleaba métodos astronómicos para desarrollar su método, basado también en el horóscopo, y que aseguraba que la progresión astrológica de la luna podía predecir las fluctuaciones de valoración de determinadas acciones. En definitiva, y por mucho que parezca producto de las incertidumbres modernas, parece ser que mirar al cielo para averiguar los ritmos de los mercados no tiene nada de nuevo.

¿Existe una explicación real detrás de estos ciclos? Un artículo publicado en el Journal of Economics and Finances en 2001 aseguraba que el mejor día para obtener beneficios de la venta de acciones era el miércoles (y el peor, el lunes), sí, pero la razón que aducía no se debía a los oscuros designios de las estrellas sino a una razón más prosaica: es el llamado “efecto del día de la semana”, que explica los comportamientos del mercado en cada jornada semanal, que gozan de características propias por su cercanía o lejanía de los días festivos.

Fuente: El Confidencial

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